Características del pensamiento filosófico del renacimiento y de la edad media.
Entre el siglo I – III d. C, las corrientes filosóficas más fuertes van a ser nosticismo, que quiere decir conocimiento, es una doctrina que se basaba en la experiencia de obtener la salvación a través del conocimiento, entonces decía que “ conociendo a Dios se salvaba así mismo” Entre el siglo II y siglo V-VI se va a ubicar un primer periodo conociendo como patrística. Entre el siglo V-VI hasta el siglo XV se va a ubicar otro periodo conocido como escolástica, estas dos constituyen las dos etapas principales de la filosofía medieval. Patrística: Va a hacer una síntesis, entre filosofía y religión. Dentro de ella se encontraban los “padres de la iglesia”, en esta se ubica a Origenes 185-254 y el representante de la patrística es San Agustín 354-430.
Escolástica: Fue una etapa fue crucial para el desarrollo de la filosofía medieval, su principal preocupación fue comprender la revelación divina, utilizando la razón humana, ellos querían integrar filosofía griega y la revelación cristiana, trataban de hacer una síntesis, una armonía, entre fé y razón. Los representantes principales de esta etapa fueron: San Anselmo 1033-1104, Santo Tomas de Aquino 1225-1274 y Juan Duns Scoto 1266-1308.
San Agustín
La obra de San Agustín de Hipona supone la primera gran síntesis entre el cristianismo y la filosofía platónica. Aunque inspirado por la fe, el pensamiento de San Agustín dominará el panorama filosófico cristiano hasta la aparición de la filosofía tomista, ejerciendo un influjo considerable en la práctica totalidad de pensadores cristianos durante siglos. Llamado por algunos el último sabio antiguo y el primer hombre moderno, San Agustín tuvo la genialidad de señalar una nueva dimensión del hombre: la intimidad, donde descubre a Dios.
La filosofía fue para San Agustín el amor y esfuerzo del alma entera hacia la sabiduría y hacia la verdad. La verdad era para San Agustín el ideal supremo al que se entregó con pasión. Esta verdad es la que se refiere al alma y a Dios, los dos objetos de su preocupación filosófica.
La influencia universal de Agustín en todas las edades subsiguientes puede explicarse por los dones combinados del corazón y la mente. Su obra, profundamente unitaria y expresión auténtica de su vida, es la de un hombre religioso y teórico, que sintió una gran pasión por la verdad que identificó con la inquietud por lo absoluto y el anhelo de felicidad. Su diálogo con el pensamiento antiguo le llevó a una integración con el cristianismo en la dinámica de su propio filosofar.
Pero San Agustín no es un platónico cristianizado: su metafísica del espíritu descubre dimensiones inexploradas para el pensamiento antiguo y podría decirse que cumple por primera vez el llamamiento del "conócete a ti mismo". La influencia de San Agustín en la evolución de la filosofía occidental ha sido tan grande que bien puede decirse que el agustinismo es una constante histórica que informa los más diversos movimientos doctrinales. A partir de San Agustín, el platonismo quedó adherido durante siglos al cristianismo, ya que no hay Santo Padre de la Iglesia católica, griego o latino, que haya ejercido una influencia tan decisiva y que haya gozado de tanta autoridad como San Agustín en los siglos posteriores. Hasta el siglo XIII san Agustín fue el Gran Maestro de Occidente.
Los principales autores escolásticos de la Edad media siguieron las huellas de San Agustín desde el principio de sus especulaciones, y la concepción platónico-cristiana del mundo informó sus mentes.
Santo Tomás de Aquino
Tomás de Aquino también reconoció la indiscutible autoridad de San Agustín como doctor de la fe; pero, en cuanto filósofo, asumió algunas de sus teorías y rechazó otras. Concretamente, Santo Tomás aceptó tres importantes doctrinas agustinianas: el trascendentalismo causal o abismo metafísico existente entre Dios y las criaturas (que son causadas); el ejemplarismo, recogiendo la doctrina de la participación en la cumbre de su pensamiento metafísico; y la solución al problema del mal. Sin embargo, tuvo serias reservas respecto a la estructura metafísica de la criatura y la doctrina del conocimiento agustinianas.
Según Santo Tomas, mientras que la ciencia sagrada tiene su origen en Dios y es ciencia revelada, las ciencias humanas tienen por fundamento a la razón humana, y por supuesto, la comprensión que éstas obtienen depende del mismo alcance de la razón. De esta manera, la ciencia divina posee un conocimiento directo y completo, mientras que las ciencias humanas contienen un conocimiento indirecto y muy limitado, pues nuestra razón no es infinita como Dios
Renacimiento
Es el gran movimiento de transformación cultural que se produjo en Europa, entre los siglos XV y XVI, y que, pese a estar inspirado en la imitación de la antigüedad clásica grecolatina,que tiempo después adquirió caracteres propios en cuanto a su creación e innovación en el desarrollo literario, artístico y científico de la humanidad.
La filosofía renacentista se desarrolló en Europa desde el siglo XIV hasta el siglo XVI y que marcó el paso de la filosofía medieval al humanismo. En el Renacimiento Dios y el cristianismo dejaron de ser el punto central del pensamiento para dar paso al hombre como punto central.
Características del pensamiento filosófico del renacimiento
El hombre busca la verdad
Siente curiosidad por todo.
Pone su fe en la razón y desarrolla el conocimiento.
Empieza a investigar apoyándose de la ciencia.
Este periodo filosófico es principalmente crítico.
Se cuestiona el dogma predominante como fundamento de la filosofía.
Conclusiones
Podemos llegar a observar que dentro del pensamiento del hombre medieval creía profundamente en Dios, y era en gran parte un hombre religioso, mantenían a Dios en todo lo que se realizaba, todo acto mal visto era pecado o las enfermedades un castigo. Se cegaban ante el progreso, no se permitía cuestionar. Posteriormente al entrar en la época renacentista se le permitió por primera vez al hombre cuestionar a la Iglesia, explicarse los fenómenos y situaciones no sólo como algo religioso si no científico, esto pudo permitir un avance gigantesco en varias áreas de la humanidad. El permitir estudiar, cuestionar y llegar a diferentes conclusiones que hasta ese momento sólo se explicaban a través de la religión.
Bibliografía
Brehier, Emile, La filosofía en la Edad Media. Tr. por José López Pérez, Uteha, México, 1959.
Evans, Gillian Rosemary. Philosophy and theology in the middle ages. London. Routledge, 1993.
Gilson, Etienne Henry, La filosofía en la edad media. Desde los orígenes patrísticos hasta el fin del siglo XIV, Gredos, Madrid, 1965.
Frederick COPLESTON, Historia de la Filosofía, vol. 2 (temas 7 a 10), Barcelona, Ariel, 2000, 4ª ed., y vol. 3 (temas 11 y 12), Barcelona, Ariel, 1994, 4ª ed.
Idoia MAIZA OZCOIDI, La concepción de la filosofía en Averroes. Análisis crítico del Tahâfut al-Tahâfut, Madrid, Editorial Trotta/UNED, 2001.




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